domingo, 8 de octubre de 2017

Teoría del buen o mal Amante.





He reflexionado mucho acerca de los factores que nos hacen concluir si alguien es buen o mal amante, y sin considerarme una lumbrera, he llegado a pensar igualito a Einstein: que todo es relativo.


La primera no vale como para diagnosticar. Es cierto que hay una sola oportunidad para causar una buena primera impresión, pero en los asuntos del romance, es difícil llegar a coincidir en todo al tiro. Entonces, un encuentro mediocre con alguien podría atribuirse a la torpeza propia del momento, a los nervios o a no conocer muy bien a nuestro partner.

Lo Segundo y muy ligado a la idea anterior, es que la compatibilidad sexual se construye. Y con esto no quiero restarle crédito a los encuentros casuales, que sí tienen los suyo, pero el terreno del touch and go, es bien azaroso y es probable que en más de una oportunidad pasemos un mal rato. Entonces, con alguien con quien tenemos encuentros más frecuentes (ojo que ni siquiera estoy hablando de una relación seria) podemos entrenarnos mutuamente en los gustos de cada uno.

Con respecto a esto último, es importante recalcar que la sexualidad es algo diferente en cada uno, por lo que no existe una fórmula para convertirse en un buen amante. Para dar un ejemplo: hay personas que podrían aprender la performance completa de una película porno y no por eso tener un mejor desempeño.

¿Y si el problema no eres tú, soy yo? Porque es fácil echarle la culpa al otro cuando algo no sale bien. Porque un mal encuentro también puede ser responsabilidad mía. Porque el encuentro sexual también es emocional, entonces no es raro que pueda pillarnos en algún estado anímico confuso o medio débiles de espíritu, enojados, estresados o todas las anteriores.

Un aspecto en el que no me gusta mucho ahondar, ni penetrar, es en el tema genital. Uno, porque creo que sexo es mucho más que genitalidad y dos, porque si el tamaño importa o no importa a mi parecer es un dilema pasado de moda y una pregunta cuya respuesta nunca nos dejará conformes a todos.

Mi humilde parecer es bien “amarillo” en ese sentido. Según yo, el tamaño importa y no importa a la vez, como la canción:“según como se mire todo depende”. Aunque, desde la vereda de lo funcional del cuerpo, el tamaño no debiera importar. Puesto que el interior de la vagina posee pocas terminaciones nerviosas, entonces la penetración de por sí, con un pene grande o uno pequeño no resulta un gran estímulo para las mujeres. Sino que “está todo pasando afuera” directamente en el clítoris y sus alrededores.


Por otra parte, nuestro mapa erótico está construído y trazado por muchos factores, desde lo que como individuos únicos e irrepetibles nos calienta, lo que nos dicta la norma social y los medios, hasta lo que la política nos dice que debe parecernos o no provocador. Entonces, lo que culturalmente aprendimos y lo que nos significa hoy por hoy un pene grande es: virilidad, masculinidad y/o un buen amante.

Tampoco existe compatibilidad en los tamaños. No existe un pene adecuado para una vagina (o un ano). El éxito del encuentro sería directamente proporcional al actuar delicadamente, en el caso de estar frente a un pene demasiado grande o una vulva o vagina muy pequeña, para lograr una dilatación adecuada y un encuentro placentero.


Comodidad y confianza .(igual que un zapato 16 hrs). He escuchado a muchas mujeres que dicen que no les gusta hacer algunas posiciones porque encuentran que se . “ven mal” y terminan pasándolo mal también. Que a lo perrito se les caen las presas, que de espalda se les desparraman otras y así sucesivamente se restringen y se limitan. En la medida en que nos sintamos cómodos y confiados de nuestro cuerpo, es que podremos lograr mejor disfrute. Resuelto esto, mágicamente descubriremos que el mundo está lleno de más y mejores amantes.

Y para cerrar, no puedo exigirle a otro que sepa de mí lo que ni yo sé. Decir que las cosas no salieron bien porque la otra persona no. “adivinó” lo que me gusta es ridículo y tampoco vale. El panorama se vuelve más prometedor cuando tengo conocimiento de mis preferencias y puedo comunicarlas. No se trata de dar instrucciones como dirigiendo el tránsito, pero sugerir lo que nos agrada mejora considerablemente la ejecución del otro.

Ideas que podríamos considerar antes de dictar una sentencia rotunda. .¿Analizar un poco más o ser menos críticos? 


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lunes, 17 de julio de 2017

Mi placer, sin culpa



Hace años atrás, un amigo una vez me dijo que era rico tirar por puro placer personal, le pregunté a que se refería ya que, al menos para mi tirar siempre implica placer personal!!! Me contó que es cuando te tiras a alguien sin importar ese alguien, te da lo mismo, es tu instrumento, vas al motel, te lo tiras, te preocupas sólo de ti... te vistes y te vas. Lo mire con cara de asombro, moví la cabeza que no podía hacer una cosa así. 

Un tiempo después siempre me pregunté ¿cómo sería usar a un hombre? Estaba esa inquietud latente, siempre dando vueltas, pero no era más que eso, sólo una inquietud... En ese tiempo de mi vida no estaba pensado actuar de esa manera, como me había insinuado mi amigo....

Y cómo si el destino jugara entre mi clítoris y cerebro, conocí un hombre guapo, seductor y con una cara de caliente que no se la podía. Lo había visto tan sólo 10 minutos, ¡¡¡parecía la víctima perfecta!!! En mi cabeza se hacían cada vez mas insistentes esas ideas... ¿y si me lo tiro sin pensar en nada? ¿sin que me importe si a él le gusta como hago sexo oral, si es capaz de tener uno, varios o ningún orgasmo?... ¿¡¿¡¿y si me lo tiro sin que me importe la raja, lo que él sienta o piense?!?!?!

Finalmente mi curiosidad de “tirar como lo hacen los hombres” fue mas grande. Bastó una mínima señal de él para que yo rápidamente dijera,bueno voy con mi plan.

Llegamos al motel... Estaba nerviosa, no sólo porque me iba a tirar a un hombre al que había visto por sólo 10 minutos, sino también porque quería saber si sería capaz de sacar ese lado masculino que tanta perversa curiosidad me despertaba.



Rápidamente entramos en acción, me sorprendió su delicadeza, él no pecaba de ignorancia sobre mis pretensiones, nuestro juego sobre esas sábanas rentadas, me situaba como una sacerdotisa bajo pena de castración al incumplimiento, por lo que se iba a hacer todo a mi ritmo, a mis tiempos y a mi gusto... Su lengua se paseo por donde yo quise, sus dedos jugaron con mi entrepierna deliciosamente, su boca se apoderó de mis pezones mientras yo sólo me dedicaba a disfrutar, ¡¡¡¡a gozar!!! 

Cuando ya no quise más caricias me subí sobre él, me apoderé de él, me moví sobre él sin pensar en nada más que en mi placer, tuve un orgasmo delicioso, que busqué para mí, sólo para mí.

Me sentía ganadora, el trofeo de mi juego ya lo tenía... Nos quedamos otro rato, de pronto le dije- “Ya no quiero más, vámonos”- tomé mi ropa, conversé un par de cosas sin importancia mientras me vestía y me arreglé el pelo para irme a la oficina y continuar con las reuniones que tenía pendientes. Antes de irme me tomó y me dio un largo y dulce beso, respondí al beso, fue el término de una jugada bien hecha.

Al salir del motel le dije: “chao” su respuesta fue -“¿Me vas a llamar?”, le respondí: “¿y por qué no?”- me alejé del lugar con la frente en alto, libre, espontánea, bien mujer, PERVERSA y sin una gota de ¡¡¡culpa!!!!

PPDD: como me gustaría volver a esos tiempos, de ser perversa, sin importarme nada, solo mi placer, sin culpa!!!


jueves, 13 de julio de 2017

Entre Juegos y juguetes...

- "Te he echado de menos"

Apenas nos besamos, él me venda los ojos.

Yo me dejo hacerlo. Le deseo con locura. Me dejo vendar, atar, desnudar. Espero tumbada a las caricias de mi amado.


Por ahora, no serán sus manos, ni sus labios los que sienta. Serán los juguetes que guarda desde hace tiempo los que comenzarán a recorrer cada centímetro de mi piel, cada pliegue, los que acaricien mi clítoris, los que penetren mi sexo, los que se atrevan a explorar mi ano.
Pero solo de momento... porque mientras yo goza de cada roce, de cada vibración, mientras me corre con mi sexo lleno, él disfruta con el orgasmo mio y solo piensa en recorrer de nuevo toda mi piel con su boca, con sus dedos, con su miembro.

domingo, 2 de julio de 2017

¿Besos después del sexo oral?



Es todo un tema. He escuchado mujeres que dicen que no le dan besos a sus hombres después de que lo chupan porque les da nervio que no les guste el sabor. También he escuchado algunas que no les gusta sentir su propio sabor en la boca de su pareja. Y aunque a mí me parece que se están perdiendo una parte muy sabrosa del sexo, ¿se les puede juzgar?

Por ejemplo, la mayoría de los hombres, yo diría que un 98% de los hombres, no ha probado su propio semen. Y no lo digo de una manera erótica, sino que por curiosidad. ¿Cómo es posible que no les haya generado ni un poco de duda? Los niños se comen los mocos al menos una vez, prueban el cerumen al menos una vez, ¿pero no les llama la atención qué sabor tiene el semen? No me lo creo.

Parte importante del sexo es el olor: de la piel, el perfume, la transpiración, la saliva. Y eso incluye los olores íntimos. El sabor también es vital, porque el sexo que más recuerdas es ese que involucra los 5 sentidos. ¿Para qué dejar la lengua sin su función primordial?

Si eres hombre o mujer, da lo mismo, toma mi consejo: acepta tu propio sabor, da harto sexo oral, y disfruta, porque después será esa esencia que traes entre las piernas lo que te va a recordar de ese gran revolcón, o de ese amor intenso.

jueves, 29 de junio de 2017

Mis 7 pecados capitales


GULA


Mi hambre es voraz ... 

AVARICIA 

Pertenecen a mí ... 

PEREZA

En tus brazos me olvido del mundo .... 

SOBERBIA

Te tomo en cuerpo y alma
con la codicia de mi deseo...

ENVIDIA

Codicio cada centímetro de tu piel 
y exorcizar todo momento de lo que puedo sentir ... 

LUJURIA

Cuando te siento en torno ... 
ir más allá del límite ... 
reinvento a mí, superarme ... 
Me convierto inmoral ... 

IRA 

Mi deseo me hace razonable ... 
la rabia crece dentro de mí todas 
las diapositivas de tus dedos ... 


"Estoy condenada a morir en tu cuerpo"

sábado, 24 de junio de 2017

Penetrarme, hasta....



Empótrame contra la pared, quiero sentir como se adormecen mis piernas, mientras siento tu pene que penetra en mi vagina, dolorido por los envites y húmedo por el disfrute de nuestros sexos salvajes, golpeando una y otra vez. Necesito sentir tu piel, dentro y fuera de mi cuerpo. Quiero que me arranques la ropa, que me rasgues la piel, que me penetres el alma una y otra vez.